Páginas

Translate

Mostrando entradas con la etiqueta salvación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta salvación. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de enero de 2017

La reina Ester



Durante el reinado del rey Asuero de Persia hubo un gran imperio que se extendía desde la India hasta Etiopía. Su capital era Susa, donde se ubicaba el palacio del rey. En cierta ocasión mandó reunir el rey a todos los príncipes, gobernantes y gente poderosa de todas las provincias para mostrarle su poder y esplendor. Fue una fiesta tremendamente lujosa con banquete, vino y utensilios de oro, plata y piedras preciosas. La reina Vasti hizo otro banquete aparte para las mujeres. Al séptimo día de fiesta, estando el rey alegre y contento, quiso mostrarle a todo el mundo la belleza de su mujer y la mandó a llamar. Pero ella se negó, desobedeciendo la orden real y la ley de Persia. Memucán, servidor de la corte, sugirió al rey que hiciera un decreto donde se le quitaran los derechos a la reina y fueran entregados a otra mujer mejor que ella. Según el rey, el desacato de la reina sería un mal testimonio y causaría escándalo entre las mujeres del reino, las cuales desobedecían a sus maridos al igual que ella. Al rey le gustó este consejo y lo cumplió. Además, mandó cartas a todas las provincias invitando a los hombres cabezas de familia a ejercer su autoridad sobre sus mujeres.

Ester, mujer israelita, huérfana, virgen y de buen parecer fue la elegida por el rey Asuero. Su padre adoptivo, Mardoqueo, servidor de la corte real, aconsejó a su hija no revelar al rey cuál era su pueblo ni su parentela. Mientras tanto, Mardoqueo seguía de cerca a su hija Ester para ver cómo le iba en su reinado. Ocurrió entonces que dos oficiales del rey, disgustados con la decisión de nombrar a Ester como reina, planearon matarlo y Mardoqueo los escuchó. Este informó a su hija, y ésta al rey, quien mandó una investigación. Finalmente, los dos oficiales fueron ahorcados.

Amán, funcionario del rey, fue ascendido de su cargo y todos debían humillarse ante él, pero Mardoqueo no quiso, alegando que él era judío. Entonces Amán quiso vengarse de él y de su pueblo, mandando hacer un decreto sellado y firmado por el rey, donde se persiguiera y matara a todos los judíos. Cuando Ester se enteró de esto, organizó un banquete al rey. Su intención era rogarle que respetara a su pueblo. El rey se enteró de que fue Mardoqueo quien le salvó la vida cuando informó a su hija del complot para matarlo. En un segundo banquete que Ester preparó para el rey y Amán, ésta acusó a Amán de querer asesinar a Mardoqueo. El rey la creyó y mandó ahorcar a Amán en la misma horca que éste preparó para Mardoqueo, reconociendo así sus buenas obras, y entregándole los bienes y privilegios de Amán.

El pueblo judío había sido amenazado de persecución y muerte después del decreto de Amán, pero ese decreto no pudo ser revocado porque fue sellado y firmado por el rey. Por ello, la petición de la reina Ester al rey fue que hiciera un decreto donde se le reconociera los derechos de su pueblo a defenderse de los ataques de sus enemigos, de manera que todos los judíos fueran reunidos para defenderse. Al final, fueron los judíos los que atemorizaron a sus enemigos y mataron a miles, entre ellos, a los diez hijos de Amán. Los botines de guerra fueron usados para dar a los pobres y necesitados judíos.

Espiritualmente hablando, el rey Asuero representa a Dios, la reina Vasti es la Iglesia desobediente y la reina Ester es la Iglesia obediente que Dios quiere. Como esposa de Dios, la Iglesia debe amarlo y adorarlo. Pero la realidad es otra: cuando el rey hace un banquete, quiere que todos asistan, pero la reina Vasti se aparta de él y hace otro banquete para las mujeres. Cuando el rey la manda a llamar, ella desobedece. Eso quiere decir que no ama a su esposo, y como consecuencia, pierde el puesto de reina y esposa. Según la ley de Dios, el hombre es cabeza de la mujer, y no al revés. Ester representa a la Iglesia que Dios quiere, una Iglesia sometida, que ame a Dios, lo adore, se humille ante Él. Por eso, cuando Ester supo que su pueblo iba a ser perseguido y aniquilado, ella se humilló, pidió ayuno a su pueblo y le preparó dos banquetes al rey para aflojarle el corazón. Como Dios es misericordioso, le concedió su petición.

Dios quiere que nos humillemos ante él y que entremos en su presencia para adorarlo. Él nos quiere dar todas las riquezas del cielo y de la tierra, somos coherederos junto con Cristo, pero con obediencia y humildad. Dios no nos debe nada a nosotros, nosotros le debemos a Él.

Citas bíblicas para consultar:

-La mujer debe someterse a su esposo: Génesis 3:16, 1ª Pedro 3:1
-Desobediencia de la reina Vasti: Ester 1:10-12
-Ester es coronada reina de Persia: Ester 2:17
-Ester pide al rey respetar su vida y la de su pueblo: Ester 7:1-3
-Ester acusa a Amán delante del rey: Ester 7:6
 
SEGUIR LEYENDO, HAGA CLICK “>” ó “ENTRADAS ANTIGUAS” (según versión)

domingo, 6 de marzo de 2016

Las profecías de Isaías

 
Dios habló al profeta Isaías, mostrando su ira sobre el pueblo de Israel, porque lo abandonó y se rebeló contra él. Tal era la ira de Dios, que comparaba la ciudad santa Jerusalén con una prostituta (Isaías 1:21). Cansado de pecado e idolatría, el Señor anuncia la inminente destrucción, humillación, hambre y esclavitud a la cual iba a ser sometido su pueblo. Y lo hace de una manera contundente y aterradora. Pero Dios no destruiría a Israel por completo, sino que dejaría un remanente limpio y sin mancha que volvería a clamar y a adorar a su Dios en espíritu y en verdad. Un remanente disperso por el mundo que posteriormente regresaría a su tierra. Asimismo, anuncia que vendría un Mesías con el espíritu de Dios, que traería la salvación y su reinado no tendría fin.

La palabra Mesías significa “el cristo”, la cual se menciona en el Nuevo Testamento (Juan 1:41). Además, las palabras Isaías y Jesús tienen el mismo significado (Salvación de Dios). Sin duda, Jesús era el Mesías, el Salvador. Era necesario que Jesús redimiera al pueblo de Dios, por medio de su sufrimiento y muerte, ya que el pecado es quitado con la muerte, desde el pecado original de Adán y Eva. Sólo así, Dios estaba dispuesto a perdonar a su pueblo sus pecados, por medio del arrepentimiento y la fe en Cristo.

En realidad, muchas de estas profecías ya se han cumplido: la venida y muerte de Jesucristo, la destrucción, dispersión y esclavitud del pueblo Israel (año 70 d.c.), la restauración como nación (1948) y regreso de los judíos dispersos por el mundo. Y para los que creemos en Dios, la resurrección y reinado para siempre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. 

Profecía del castigo de Dios a Israel:

"Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vio acerca de Judá y Jerusalén en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá. Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí. El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento. !!Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás. ¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite. Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños. Y queda la hija de Sion como enramada en viña, y como cabaña en melonar, como ciudad asolada. Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño, como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra". Isaías 1:1-9

Profecía del nacimiento y reinado del Mesías:

"Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel (Dios con nosotros)". Isaías 7:14

"Porque nos ha nacido un niño, se nos ha concedido un hijo; la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán estos nombres: Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Se extenderán su soberanía y su paz, y no tendrán fin. y sobre su reino, para establecerlo y sostenerlo con justicia y rectitud desde ahora y para siempre". Isaías 9:6-7 (Versión Bíblica NVI)

Profecía de los siete espíritus de Dios en el Mesías:

"Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová". Isaías 11:1-2

Profecía de la exaltación y sufrimiento del Mesías:

"He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto. Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres, así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído". Isaías 52:13-15

"Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros". Isaías 53:4-6

Versión bíblica: Nueva Versión Internacional (NVI).

SEGUIR LEYENDO, HAGA CLICK “>” ó “ENTRADAS ANTIGUAS” (según versión)

sábado, 21 de marzo de 2015

El Arca del Pacto

 
 
Hablemos de otro pacto, ya que Dios es un Dios de pactos. Esta vez fue con su pueblo, el pueblo de Israel, y lo hizo a través de su siervo Moisés.

Después de que Dios liberara al pueblo de Israel con grandes milagros y prodigios, el pueblo de Dios fue llevado al desierto durante 40 años. La terquedad y la desobediencia del pueblo explican este largo periodo de tiempo de sufrimiento y calamidad. Dios quiso hacer un pacto con su pueblo a través de Moisés, un pacto para dar testimonio a las generaciones de sus milagros y proezas cuando fue liberado de Egipto, un pacto para sellar una alianza entre Dios y su pueblo. Esta alianza significa que Dios promete estar siempre al lado de su pueblo, a cambio de que su pueblo no adore a otro Dios y cumpla la Ley. Dicho pacto se simboliza con el arca que Dios mandó construir a Moisés.

Dios habló a Moisés en el monte de Sinaí en medio de truenos y relámpagos y un fuerte sonido de trompetas. Dios entregó su Santa Ley a Moisés en unas tablas de piedra. La Ley es un conjunto de preceptos y mandamientos que Dios exige a su pueblo. No sólo incluye los 10 Mandamientos, sino que también hablaba de purificación, expiación de pecados mediante ofrendas y santidad como condiciones para acercarse a Dios. Para ello, Dios mandó a Moisés construir un templo, llamado "tabernáculo de reunión", en cuyo interior se encuentra el arca del pacto, que representaba la presencia misma de Dios. Dentro del arca estaban las tablas de la Ley, aunque posteriormente se le añadieron la vara de Aaron reverdecida y el maná con el cual Dios alimentó a su pueblo en el desierto.

Antes de que se cumplieran los cuarenta años que el pueblo de Israel debía pasar errando por el desierto, Moisés alcanzó a ver desde lejos la hermosa y rica tierra prometida, y Dios le dijo: “Esta es la tierra que yo juré dar a Abraham, Isaac y Jacob, se la daré a tu descendencia, te la hago ver con tus ojos, pero no entrarás en ella”. Moisés aceptó con resignación y humildad la orden de Dios, y le entregó el mando a quien Dios le ordenó y murió tranquilo en la tierra de Moab.

El Pacto de la Alianza:

"Moisés subió al monte Sinaí y el Señor le dijo: Di esto a los hijos de Israel: vosotros habéis visto lo que he hecho a Egipto y cómo os he traído a mí. Ahora, si oís mi voz y guardáis mi Alianza, vosotros seréis mi pueblo entre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra, y vosotros seréis para mí Nación Santa y de Sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel”. Éxodo 19:3-6

"Entonces Dios mandó sacrificar algunos animales, y tomando Moisés un poco de sangre roció con ella al pueblo diciendo: “Esta es la sangre de la Alianza que hace Dios con vosotros sobre sus mandamientos”. Éxodo 24:8

La impaciencia acaba en desobediencia:

"Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido". Éxodo 32:1

SEGUIR LEYENDO, CLICK ">" o "ENTRADAS ANTIGUAS" (según versión)

sábado, 24 de enero de 2015

El Primer Mandamiento de la Ley de Moisés

Imagen de diseño propio
El Primer Mandamiento de Dios cuando habló a Moisés en el Monte Sinaí fue: "Amarás a Dios sobre todas las cosas".

No cabe duda de que el Primer Mandamiento es el más importante y engloba a todos los demás. Dios es celoso y está en contra de toda clase de idolatría. Esto no solo lo vemos en el Antiguo Testamento, también en el Nuevo. Lo cierto es que Dios quiere que lo adoremos solamente a él, aunque en el Nuevo Testamento Dios nos entrega a Jesucristo y a su Espíritu Santo para que a través de ellos podamos llegar al Padre, que es el mismo Dios. A esto se le llama trinidad: Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

La imagen que ven, claro está, es un ejemplo claro de idolatría. El Partenón de Atenas es, nada y nada menos, que un templo gigantesco para adorar a la antigua diosa griega Atenea.

El Primer Mandamiento:

"Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos".
Éxodo 20:1-6

La idolatría en el Nuevo Testamento:

"Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría...El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas...Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos...Porque linaje suyo somos. Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres". Hechos 17:16, 24-25, 28-29

SEGUIR LEYENDO, CLICK ">" o "ENTRADAS ANTIGUAS" (según versión)

José y el sueño del faraón


 
La historia comienza así: Jacob amaba mucho a José, de 17 años de dad, siendo el menor de sus hijos, ya que lo había tenido en su vejez. Pero sus hermanos le tuvieron envidia y lo aborrecían. Un día, José tuvo un sueño revelador: soñó que él y sus hermanos estaban atando manojos de trigo, que uno de sus manojos se levantaba y los demás manojos se inclinaban alrededor del suyo. Cuando José contó este sueño a sus hermanos, éstos le preguntaron si reinaría él sobre ellos. Pero tuvo otro sueño: soñó que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban a él. Esta vez lo contó también a su padre y éste lo reprendió y le dijo: ¿acaso tu madre, yo y tus hermanos nos postraremos ante ti?. Un día, Jacob mandó a José a vigilar a su hermanos que estaban apacentando los rebaños, pero vio que se fueron lejos y los encontró. Los hermanos odiaban a José y maquinaron matarlo. Pero Rubén, el hermano mayor, no estaba de acuerdo. Al final, le quitaron la túnica que llevaba, lo echaron a un pozo seco y lo vendieron como esclavo a unos ismaelitas que pasaron por allí. Para despistar al padre, untaron la túnica con sangre animal y le dijeron que lo atacaron las bestias salvajes y lo mataron.

Cuando José llegó a Egipto, fue vendido a Potifar, capitán de la guardia del faraón. Pero Dios estaba con José y fue varón próspero. Vivió en casa de su amo Potifar, quien se dio cuenta de que Dios estaba con él y que todo lo que tocaba, Dios lo hacía prosperar. De hecho, lo puso como mayordomo de todo lo que tenía. José fue tentado por la mujer de Potifar, pero resistió la tentación debido a que temía a Dios. No obstante, fue encarcelado porque ella lo acusó ante su marido de violación. Allí en la cárcel, el jefe lo puso al cuidado de los presos. Aquí fue cuando José interpretó los sueños del copero y panadero del faraón.

Ha habido muchas épocas de crisis en la historia. La crisis económica que vivimos en la actualidad nos recuerda a la historia de José. La Biblia menciona a José como un ejemplo de previsión y administración. José fue humillado y encarcelado para luego ser exaltado. Durante esta época José tuvo un papel relevante. Siete años de bonanza y siete años de escasez fue la interpretación del sueño del faraón egipcio que sólo José pudo interpretar. Sueño en el que aparecían siete vacas gordas, siete vacas flacas, siete espigas hermosas y siete espigas menudas.

Dios tenía un propósito con José. Primero fue esclavo en Egipto, pero Dios lo puso arriba hasta llegar a ser Gobernador, sólo por debajo del faraón. Dios le dio sabiduría para administrar los siete años de abundancia económica, mandando reservar la quinta parte de la cosecha para los siete años de escasez. José evitó que su pueblo muriera de hambre.

José sueña que reinaría sobre su familia:

“Y soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos llegaron a aborrecerle más todavía. Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado: He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban al mío. Le respondieron sus hermanos: ¿Reinarás tú sobre nosotros, o señorearás sobre nosotros? Y le aborrecieron aun más a causa de sus sueños y sus palabras. Soñó aun otro sueño, y lo contó a sus hermanos, diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban a mí. Y lo contó a su padre y a sus hermanos; y su padre le reprendió, y le dijo: ¿Qué sueño es este que soñaste? ¿Acaso vendremos yo y tu madre y tus hermanos a postrarnos en tierra ante ti? Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre meditaba en esto”. Génesis 37:5-11

José es vendido por sus hermanos:

“Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador. Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños. Cuando Rubén oyó esto, lo libró de sus manos, y dijo: No lo matemos. Y les dijo Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por librarlo así de sus manos, para hacerlo volver a su padre. Sucedió, pues, que cuando llegó José a sus hermanos, ellos quitaron a José su túnica, la túnica de colores que tenía sobre sí; y le tomaron y le echaron en la cisterna; pero la cisterna estaba vacía, no había en ella agua. Y se sentaron a comer pan; y alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas, bálsamo y mirra, e iban a llevarlo a Egipto. Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte? Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él. Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto”. Génesis 37:19-28

Dios estaba con José:
 
"Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá. Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio. Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano. Así halló José gracia en sus ojos, y le servía; y él le hizo mayordomo de su casa y entregó en su poder todo lo que tenía. Y aconteció que desde cuando le dio el encargo de su casa y de todo lo que tenía, Jehová bendijo la casa del egipcio a causa de José, y la bendición de Jehová estaba sobre todo lo que tenía, así en casa como en el campo. Y dejó todo lo que tenía en mano de José, y con él no se preocupaba de cosa alguna sino del pan que comía. Y era José de hermoso semblante y bella presencia”. Génesis 39:1-6 

José interpreta el sueño del faraón:

"Entonces respondió José a Faraón: El sueño de Faraón es uno mismo; Dios ha mostrado a Faraón lo que va a hacer. Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años: el sueño es uno mismo. También las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas, son siete años; y las siete espigas menudas y marchitas del viento solano, siete años serán de hambre. Esto es lo que respondo a Faraón. Lo que Dios va a hacer, lo ha mostrado a Faraón. He aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto. Y tras ellos seguirán siete años de hambre; y toda la abundancia será olvidada en la tierra de Egipto, y el hambre consumirá la tierra. Y aquella abundancia no se echará de ver, a causa del hambre siguiente la cual será gravísima. Y el suceder el sueño a Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla. Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto". Génesis 41:25-33

Consejo de Dios al faraón:
 
"Haga esto Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la abundancia. Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y recojan el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo. Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años de hambre que habrá en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre". Génesis 41:34-36

SEGUIR LEYENDO, CLICK ">" o "ENTRADAS ANTIGUAS" (según versión)

sábado, 25 de octubre de 2014

Noé y el Gran Diluvio

Imagen de diseño propio
Imagen de diseño propio
 Existen estudios y reportajes que hablan seriamente de la existencia real del arca de Noé, incluso de su ubicación geográfica (cerca del monte Ararat, al este de Turquía). Lo cierto es que fue una época en la que Dios decide exterminar al hombre mediante el gran diluvio. El motivo: no por gusto, claro, la desobediencia y el pecado tienen mucho que ver con ello. Noé era el único hombre limpio de pecado en ese momento, por eso Dios decidió salvarlo a él y a su familia. Después Dios hizo un pacto con Noé cuya señal era el arco iris. El pacto era: no volver a exterminar al hombre mediante diluvio a cambio de arrepentimiento y sacrificio.

Expliquemos un poco mejor lo del pacto: Dios hizo dos importantes pactos con el hombre: El Antiguo Pacto con Noé y el Nuevo Pacto con Jesucristo.

En el Jardín del Edén, Dios dijo a Adán que la paga del pecado es la muerte. Cuando Caín (hijo de Adán y Eva) mató a su hermano Abel, este murió derramando su sangre, la cual (dice la Biblia) clamaba justicia a Dios. La sangre para Dios es la vida, la vida de Abel fue cortada por Caín sin pecado, ya que Abel hacía lo bueno delante del Señor. Por eso dice que la sangre de Abel clamaba a Dios, clamaba justicia, vida a Dios. Dios vio arrepentimiento en Caín y le perdonó la vida.

En el Antiguo Pacto con Noé, Dios reclamaba la sangre (la vida) de los animales o del hombre como ofrenda para perdón de pecados. Es decir, para que Dios perdonara al hombre sus pecados, debía sacrificar a un animal y entregar su sangre o su propia sangre (si mata a otro hombre) como ofrenda a Dios y así Dios le devolvía la vida al hombre, que es la vida eterna. En el Nuevo Pacto del Nuevo Testamento, Cristo pagó con su muerte por los pecados del hombre. Jesucristo (Dios hecho hombre), pagó con su muerte y entregó su sangre (su vida) como sacrificio y ofrenda a Dios. Por eso, cuando Cristo tomó la última cena dijo: "Este es el Nuevo Pacto en mi sangre que por vosotros es derramada..." (Mateo 26:28).

Por último, les recomiendo esta obra de teatro: EL TRONO DE DIOS.mov - YouTube...si pueden subirle el volumen, mejor.

No olviden leer la Biblia...Saludos, hasta pronto.

Dios analiza al hombre:

"Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová". Génesis 6:5-8

Dios planea el gran diluvio:

"Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. Y de esta manera la harás: de 140 m. de largo, 23 m. de ancho y 14 m. de alto. Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero. Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá. Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo". Génesis 6:13-18

El pacto de Dios con Noé:

"Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre. El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre. Mas vosotros fructificad y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella. Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo: Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra. Y dijo Dios: Ésta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra. Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne. Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: Ésta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra". Génesis 9:5-18

SEGUIR LEYENDO, CLICK ">" o "ENTRADAS ANTIGUAS" (según versión)