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miércoles, 9 de agosto de 2017

La Integridad de Job



En este blog bíblico he intentado escribir las entradas siguiendo un orden cronológico, aunque la Biblia no esta escrita de esta manera. El libro de Job debería ubicarse después de Génesis, lo que pasa es que Job es un libro aislado que no sigue el hilo de los personajes del Génesis, ni se sabe exactamente su ubicación cronológica.

Este libro empieza con un diálogo que tuvo lugar entre Dios y el mismísimo diablo ó Satanás. Satanás significa “adversario” o “calumniador”. Según la Biblia, el diablo es un ángel caido del cielo que se rebeló contra Dios porque quiso ser como él, pero éste lo arrojó a la tierra junto con sus ángeles rebeldes (Apocalipsis 12:9). Además de otros títulos, es considerado “príncipe de este mundo” (Juan 12:31), “tentador” (Mateo 4:3) y “acusador” (Apocalipsis 12:2). De hecho, Satanás tiene su propio reino, que es el reino de las tinieblas ó infierno. El objetivo principal de Satanás es desobedecer a Dios, haciendo pecar al hombre para reclamar su alma. Desde el pecado de Eva y Adán, Satanás introdujo en el hombre una semilla de pecado (iniquidad), llevándolo a la muerte física y espiritual. El diablo vino a la tierra a robar, a matar y a destruir (Juan 10:10), también tiene el papel de acusador en el juicio final (Apocalipsis 12:10), mentir (Juan 8:44) y enceguecer al hombre para que no crea en Dios ni en su Hijo Jesucristo (2ª Corintios 4:4), el cual venció el pecado y la muerte en la cruz del calvario (Colocenses 2:13-15). En cierta manera, cada vez que pecamos, Dios “permite” la intervención de Satanás en la vida del hombre como un derecho legal adquirido, siendo Jesucristo y su sangre derramada, la llave para librarse del infierno y entrar en el reino de Dios.

Dios consideró a Job como un hombre íntegro: lo llama varón perfecto, recto, temeroso y apartado del mal. Fue bendecido ampliamente en riquezas, posesiones y tenía una familia numerosa y bendecida. La Biblia dice en Job 1.6 que un día vinieron a presentarse delante del Señor todos sus hijos, entre los cuales vino también Satanás. Dios le pregunta a Satanás que de dónde viene y este le responde que de rodear la tierra, ya que ésta es su casa sobre la cual Dios le dió dominio. Dios, orgulloso de Job, le pregunta a Satanás si había considerado a su siervo Job. Como Satanás no podía acusarlo de nada, porque no tenía pecado, le contestó que le permita quitarle sus posesiones a ver qué pasa. Dios acepta el reto con la condición de que no le quite la vida. Le quitó a Job todas sus posesiones y a sus diez hijos, además de enfermarlo y provocar la ira de su esposa. Esta, para agravar más la situación, le dice a su marido que maldiga a Dios y que se muera. Todo el mundo se compadecía de él, pero nadie lo apoyaba en su desgracia, mas bien sus amigos se dedicaron a atacarlo y a hundirlo más. Job, en sus oraciones, se quejó ante Dios y éste lo reprendió, pero nunca lo maldijo a pesar de todo. Después de un tiempo, Dios le devolvió a Job sus riquezas multiplicadas por dos. Además, le dió siete hijos y tres hijas mas hermosas que las anteriores y vivió ciento cuarenta años.

Cuando la Biblia dice que vivnieron a presentarse ante Dios todos sus hijos (entre ellos Satanás), nos está advirtiendo que algún día todos tenemos que dar cuentas en el juicio final (Mateo 12:36, Apocalipsis 20:11-15). De esta misma manera, Jesús en su última cena reunió a sus discípulos, entre los cuales iba Judas Iscariote. Dice la Biblia que no todo aquel que dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos (Mateo 7:21), sino el que hace la voluntad de mi padre. Dios quiere que seamos íntegros como Job, es decir, que perseveremos en Dios hasta el final, que no nos importen las riquezas ni las posesiones y que nunca renunciemos ni maldigamos a Dios. Porque eso es lo quiere el diablo: no se cansa de atacarnos, utiliza personas, se mete en nuestros pensamientos y nos ataca para provocar el pecado y sacarnos de la cobertura de Dios.

El diálogo entre Dios y el Diablo:

“Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová”. Job 1:6-12

El final feliz de Job:

“Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero; porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas, y tuvo siete hijos y tres hijas. Llamó el nombre de la primera, Jemima, el de la segunda, Cesia, y el de la tercera, Keren-hapuc. Y no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda la tierra; y les dio su padre herencia entre sus hermanos. Después de esto vivió Job ciento cuarenta años, y vio a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación. Y murió Job viejo y lleno de días”. Job 42:12-17

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