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miércoles, 10 de junio de 2015

El Rey David


 
Hubo una época en que gobernaron caudillos en Israel, pero se cansaron y quisieron tener un rey que los gobernara. El profeta Samuel, que tenía una comunicación íntima con Dios, le oró al Señor para que le mostrara qué hacer. Dios le habló diciendo que en realidad a quien habían rechazado era a él mismo, ya que él era el verdadero rey. No obstante, Dios aceptó la petición de su pueblo, pero le advirtió de que el rey iba a ejercer una autoridad aplastante sobre ellos. Posteriormente, Samuel ungió a Saúl como primer rey. Pero al final de su reinado, Saúl murió en batalla por su desobediencia a Dios y su dureza de corazón.

Como consecuencia de la desobediencia del rey Saúl, de nuevo Dios habló al profeta Samuel y le mostró a David, un pastor de ovejas de Belén que tenía un corazón conforme a Dios. Éste, siendo tan sólo un niño, venció con una honda a Goliat, un gigante filisteo a quien todo el ejército israelí temía. Llegó a ser músico de arpa, escudero y jefe del ejército del rey Saúl. Más tarde, Samuel lo ungió como nuevo rey de Israel.

Como dice la Biblia, Saúl mató a mil y David a sus diez mil. David fue un guerrero valiente en batalla, le perdonó la vida a Saúl cuando todavía éste era rey. Fue fiel adorador a Dios y construyó un gran reino y un palacio en Jerusalén. Dios estableció su reino para siempre. Pero David no era perfecto, ya que se robó a la mujer ajena (Betsabé) e hizo que su marido muriera en batalla. También pecó de orgullo cuando vio que él vivía en un palacio de cedro y el arca del pacto de Dios se encontraba entre cortinas. Dios le recuerda a David quién lo puso en alto y que un descendiente suyo y no él construiría el templo. En definitiva, Dios le recordó a David que Él es el verdadero rey. No obstante, David se arrepintió de sus pecados y Dios lo perdonó. En sus últimos años, David escribió los Salmos que conocemos hoy en la Biblia.

David fue un ejemplo de adoración y amor a Dios. No le importó los reproches de su mujer Mical por danzar y adorar a Dios estando semidesnudo en plena calle. Pero su humildad era de agrado a Dios y por eso Dios lo exaltó, lo bendijo y le dio grandes victorias sobre sus enemigos.

El pueblo de Israel quería tener un rey:

“Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos. Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo. Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos". 1ª Samuel 8:4-9

Después de Saúl, David es proclamado rey:

“Vinieron todas las tribus de Israel a David en Hebrón y hablaron, diciendo: Henos aquí, hueso tuyo y carne tuya somos. Y aun antes de ahora, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú quien sacabas a Israel a la guerra, y lo volvías a traer. Además Jehová te ha dicho: Tú apacentarás a mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel. Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y el rey David hizo pacto con ellos en Hebrón delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel. Era David de treinta años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta años". 2ª Samuel 5:1-4

La promesa de Dios a David:

“Aconteció que cuando ya el rey habitaba en su casa, después que Jehová le había dado reposo de todos sus enemigos en derredor, dijo el rey al profeta Natán: Mira ahora, yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas. Y Natán dijo al rey: Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, porque Jehová está contigo. Aconteció aquella noche, que vino palabra de Jehová a Natán, diciendo: Ve y di a mi siervo David: Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more? Ciertamente no he habitado en casas desde el día en que saqué a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que he andado en tienda y en tabernáculo. Y en todo cuanto he andado con todos los hijos de Israel, ¿he hablado yo palabra a alguna de las tribus de Israel, a quien haya mandado apacentar a mi pueblo de Israel, diciendo: ¿Por qué no me habéis edificado casa de cedro? Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra. Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como al principio, desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos. Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa. Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mi hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente. Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David". 2ª Samuel 7:1-17

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